Medalla del Traslados de los Restos
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| Medalla Inauguración Monumento |
Descripción de la Medalla
Anverso: Tres figuras femeninas cubiertas con cabezas inclinadas, sobre la tumba de soldado desconocido, al fondo ofrendas florales. En el borde superior AV SOLDAT INCONNI.
Reverso: Un grupo de soldados portando ataúd en dirección al Arco de Triunfo. A la izquierda 11/ NOVIEMBRE/1920.
Grabador: Paul Marcel Dammann
Grabador: Paul Marcel Dammann
Metal: Bronce - Ф 68 mm
La tumba del Soldado
El 11 de noviembre de 1920, el corazón de París acogió un símbolo de gratitud eterna: la tumba del Soldado Desconocido. Ubicada bajo la majestuosidad del Arco del Triunfo, esta sepultura resguarda los restos de un combatiente no identificado fallecido en la Batalla de Verdún, representando en su figura el sacrificio de todos los soldados caídos durante la Primera Guerra Mundial.
Origen de una idea noble
| Tumba al Soldado Desconocido |
La propuesta de honrar a un combatiente anónimo nació en 1916, impulsada por el presidente de la Souvenir Français. Originalmente, se planeó su descanso en el Panteón, siguiendo la tradición de honrar a las grandes figuras de la nación; iniciada en 1885 con Víctor Hugo. Sin embargo, tras la creación de un libro de honor en 1918 que no logró satisfacer el sentimiento popular, la presión social y política llevó a la Cámara de Diputados a aprobar, el 12 de septiembre de 1919, un entierro de mayor calado simbólico.
Tras un año de preparativos, el 11 de noviembre de 1920, el soldado llegó solemnemente al Arco del Triunfo. Semanas más tarde, tras su inhumación definitiva, fue condecorado con la Legión de Honor en una ceremonia histórica que contó con la presencia del Gobierno francés y el Primer Ministro británico.
La Llama del Recuerdo
Tres años después, en 1923, el Ministro de Guerra André Maginot encendió por primera vez la "Llama del Recuerdo". Desde aquel día, este fuego no se ha extinguido jamás. Cada tarde, puntualmente a las 18:30, una de las 900 asociaciones de excombatientes reaviva la llama en una ceremonia que mantiene vivo el legado de quienes lo dieron todo por su patria.
Paul-Marcel Dammann
Fue uno de los grabadores más laureados de Francia y ganador del Gran Premio de Roma. Dammann, quien también fue condecorado con la Legión de Honor, logró plasmar en el bronce la sobriedad y la inmortalidad del sacrificio, uniendo la técnica clásica con la elegancia del Art Déco para dar rostro al sentimiento de toda una nación.
Fue discípulo de Jules-Clément Chaplain, el gran maestro de la medalla francesa del siglo XIX. Bajo su tutela, Dammann aprendió la "pureza de la línea" y la majestuosidad en el retrato. En 1908 ganó el prestigioso Grand Prix de Rome en grabado de medallas, lo que le permitió estudiar en la Villa Médici y consolidarse como una joven promesa del arte oficial francés.
Aunque sus primeros trabajos tras la Primera Guerra Mundial mantenían un estilo realista y detallado (típico para honrar a héroes como el Mariscal Pétain o el General Gouraud), Dammann es celebrado por su evolución hacia el Art Déco. Sus medallas de los años 20 y 30 se caracterizan por fondos lisos, figuras estilizadas y una claridad compositiva que buscaba, en sus propias palabras, que la medalla fuera "clara e inmediatamente comprensible".
Por su vasta contribución al arte y a la memoria nacional, fue nombrado Caballero de la Legión de Honor en 1925, curiosamente la misma condecoración que recibió el Soldado Desconocido bajo el Arco del Triunfo.

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