Juan Pablo II en la Araucanía
| Medalla obispado de Temuco |
Descripción Medalla
Anverso: Al centro silueta del sumo pontífice con las manos abiertas, bajo el cuatro figuras antropomórficas típicas de los pueblos originarios. Un poco mas abajo el texto OBISPADO DE TEMUCO. En el contorno SANTO PADRE VISITA IX REGION.
Reverso: En el campo el texto PAMPA GANADEROS/ 5 DE ABRIL 1987.
Grabador: Milled
Metal: Bronce - Ф 55 mm
Visita de Juan Pablo II a Temuco
La visita apostólica de Su Santidad Juan Pablo II a Chile, desarrollada entre el 1 y el 6 de abril de 1987, constituyó uno de los acontecimientos más trascendentes de la historia contemporánea del país. Fue la primera ocasión en que un Sumo Pontífice visitaba territorio chileno, en una gira que recorrió desde el extremo norte hasta el sur del país, reuniendo a millones de personas en celebraciones religiosas, encuentros con diversos sectores de la sociedad y multitudinarias manifestaciones de fe.
| Llegada al aeropuerto de Maquehue |
Realizada en un período particularmente complejo de la historia nacional, marcado por las tensiones políticas y sociales de la época, la visita del Papa; cuyo lema fue "Mensajero de la Vida y Peregrino de la Paz"; transmitió un profundo mensaje de esperanza, reconciliación y respeto por la dignidad humana. Uno de los aspectos más significativos de este viaje fue su carácter descentralizador, pues el Pontífice no limitó sus actividades a Santiago, sino que recorrió numerosas ciudades del país, permitiendo que comunidades alejadas de la capital participaran directamente en un acontecimiento de repercusión mundial.
Dentro de este recorrido, la jornada del domingo 5 de abril de 1987 tuvo un significado especial para la Región de La Araucanía. Aproximadamente a las 13:00 horas, el avión de la Fuerza Aérea de Chile que trasladaba al Santo Padre desde Concepción aterrizó en el antiguo Aeródromo Maquehue de Temuco. Allí fue recibido por el entonces obispo de la diócesis, Monseñor Sergio Contreras Navia, junto a autoridades civiles, religiosas y miles de personas que aguardaban su llegada, mientras el repique simultáneo de las campanas de los templos de la ciudad anunciaba que el Papa pisaba suelo araucano.
| En pampa Ganaderos |
Desde el aeropuerto se trasladó hasta la Pampa Ganaderos, lugar que actualmente corresponde a la Villa Juan Pablo II, donde se congregaron alrededor de 200.000 personas, provenientes no solo de La Araucanía, sino también de distintas regiones del sur de Chile. El encuentro estuvo dedicado especialmente a los campesinos y al pueblo mapuche, quienes acudieron masivamente para escuchar el mensaje del Pontífice.
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia ocurrió al inicio de su intervención, cuando saludó a los asistentes en mapudungún con las palabras: "Mari mari, peñi. Mari mari, lamngen" ("Hola, hermanos. Hola, hermanas"). Este gesto fue recibido con una prolongada ovación y fue interpretado como un reconocimiento público a la identidad, la cultura y la historia del pueblo mapuche.
Durante su mensaje, Juan Pablo II alentó a campesinos y comunidades indígenas a no dejarse vencer por las dificultades, afirmando: "No os dejéis abatir ni os atemoricéis por las dificultades, queridos campesinos y mapuches". Al mismo tiempo, los invitó a una profunda renovación espiritual, señalando que el verdadero cambio debía comenzar en la persona, expresando: "Hombre viejo es el que no ha sido renovado por Cristo... Hombre nuevo, en cambio, es aquél cuyas obras son agradables al Señor".
La reflexión del Santo Padre abordó diversos aspectos de especial sensibilidad para la realidad de La Araucanía. Reafirmó el derecho del pueblo mapuche a preservar su lengua, sus tradiciones, su cultura y sus valores familiares, señalando que "Al defender vuestra identidad, no sólo ejercéis un derecho, sino que cumplís también un deber". Asimismo, reconoció que las comunidades indígenas habían sufrido históricamente situaciones de injusticia y marginación, recordando que incluso desde los primeros tiempos de la conquista existieron voces dentro de la Iglesia que denunciaron los abusos cometidos contra los pueblos originarios.
Especial relevancia tuvo su referencia al problema de la tierra, uno de los temas más sensibles de la región. Sin formular planteamientos políticos concretos, reconoció públicamente la existencia de esta realidad al señalar que "Algunos de estos problemas se hacen particularmente preocupantes en el pueblo mapuche, sobre todo los relacionados con las tierras de quienes se llaman precisamente 'hombres de la tierra'". Estas palabras tuvieron una amplia repercusión y fueron interpretadas como un reconocimiento a una problemática histórica que permanecía vigente.
| Saludo al Pueblo Mapuche |
Junto con reconocer estas legítimas aspiraciones, el Pontífice formuló un firme llamado a rechazar el odio, la violencia y cualquier forma de enfrentamiento, exhortando a que las soluciones fueran buscadas mediante el diálogo, la justicia y el respeto mutuo, como únicos caminos para alcanzar una convivencia duradera.
Concluida la celebración, Juan Pablo II regresó al Aeródromo Maquehue para continuar su intensa agenda pastoral, emprendiendo vuelo hacia la ciudad de Coquimbo, donde esa misma tarde encabezaría una nueva actividad multitudinaria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hola, cualquier comentario es bienvenido