500 Años de la Iglesia Católica en América
Descripción Medalla
Anverso: Dentro de un circulo,
figura del Papa Juan Pablo II con cayado en su mano izquierda y la
derecha en ademán de saludo, delante de él y a un nivel mas bajos cuatro
representantes de los pueblos originario de América. En el contorno • 500 AÑOS DE EVANGELIZACION EN AMERICA • ENCUENTRO DE DOS MUNDOS.
Reverso: Al centro una flor estilizada y sobre ella AMERICA/ 1492/ 1992,
desde la cual emergen rayos en todas las direcciones. A la derecha
imagen de la Virgen del Carmen y a la izquierda el Templo Votivo de
Maipú, alrededor de ellos varias símbolos y objetos propios de las culturas prehispánicas de América. En la parte inferior TEMPLO VOTIVO • MAIPU - CHILE.
Grabador: Francisco Orellana
Diámetro: 70 mm
Metal: Plata
Diámetro: 70 mm
Metal: Plata
Anverso: El espíritu de la iglesia
En la numismática tradicional, el "Encuentro de Dos Mundos" solía representarse mediante la espada y la cruz en una relación de jerarquía. Sin embargo, esta pieza de la Casa de Moneda de Chile propone una ruptura de esa imagen, la Iglesia se despoja de la armadura del conquistador para retomar su vocación original de Pastora y Protectora.
Juan Pablo II no aparece aquí como un soberano temporal, sino como un Padre Conciliar. Su posición central no es de dominio, sino de amparo. Al elevar su mano en bendición, el gesto actúa como un dosel espiritual que cubre a los rostros que lo rodean. El báculo que sostiene no es una lanza, sino el cayado del pastor que guía y, sobre todo, que defiende al rebaño. Es la imagen de una Iglesia que vuelve a las fuentes de la defensa de los derechos humanos en América, recordando la labor de figuras como Bartolomé de las Casas.
La disposición de los perfiles indígenas y mestizos es la clave de esta nueva interpretación:
- Horizontalidad Espiritual: Aunque el Papa es el eje central, los rostros están integrados en el mismo plano de relieve. No hay figuras arrodilladas ni encadenadas; hay rostros que miran al horizonte con dignidad.
- La Mirada del Origen: El perfil indígena, con sus rasgos marcados y su tocado, no es el de un "vencido". Su mirada es profunda y serena, sugiriendo que la Iglesia reconoce en ellos una sabiduría preexistente. El Papa no viene a "borrar" su identidad, sino a actuar como su custodio frente a la historia.
- El Mestizaje como Abrazo: El flujo de los rostros; del indígena al europeo y finalmente al niño; simboliza un ciclo de vida protegido por la institución de la iglsia. Es la representación de una "familia americana" donde la Iglesia se postula como la garante de su supervivencia y armonía, lejos de la subyugación y el despojo del siglo XVI.
El Reverso: Una Cosmografía Americana
El reverso de esta pieza es, quizás, uno de los trabajos de composición más ambiciosos de Francisco Orellana. Es una síntesis visual del patrimonio espiritual de América:
- La Raíz Precolombina: En la parte superior, el grabador rinde homenaje a las civilizaciones que del continente antes de 1492. Observamos la síntesis de las pirámides escalonadas mesoamericanas y la estatuaria incaica y andina. Es el reconocimiento de un mundo que ya era sagrado.
- La Protección de la Virgen: La figura de la Virgen del Carmen, con su corona y su manto detalladamente labrados, actúa como el eje de unión. No es solo la patrona de Chile, sino la "Reina de las Américas" en este contexto.
- El Templo Votivo de Maipú: Su inclusión no es casual. Maipú representa el lugar donde se selló la libertad del país. Al situarlo junto a los símbolos de la evangelización, la medalla vincula la libertad política con la libertad espiritual.
- La flor radiante, que se ubican al centro unifica todo el conjunto en los años 1492 y 1992, marcando los 500 años de la presencia de la iglesia católica en América.
La pieza es muy buena, pero cae un poco en una saturación narrativa
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